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Investigación y Experimentación con otros seres vi : La experimentación animal y sus vínculos con la bioética
Enviado por apr on 17/1/2008 12:12:24 (6854 Lecturas)



En todos los casos, los experimentos deben ser realizados o supervisados por personas que tengan la experiencia apropiada y el entrenamiento para realizar procedimientos en animales vivos.

La pregunta más frecuente en relación a la utilización de animales de experimentación es si realmente es necesaria. Resulta innegable que en muchos casos no puede sustituirse al animal, pero también existen muchísimos otros casos en que el sufrimiento y la muerte del animal son totalmente innecesarios, y se les utiliza porque están al alcance del investigador, es más barato o por falta de creatividad

Pero, ¿qué conocemos acerca del dolor en los animales? En la actualidad se acepta de manera generalizada que cualquier procedimiento que cause dolor o distrés al humano, puede causarlo a los animales. Pero evaluar realmente la presencia de dolor en los animales se torna dificultuoso, por lo que se han establecido criterios que, de algún modo, permiten reconocer cuando existen condiciones de dolor. Observaciones clínicas como son el incremento o disminución de la defecación y de la orina, la pérdida de peso, los cambios en el comportamiento y la inmovilidad son signos clínicos de dolor y distrés que evidencian la presencia del dolor en los animales de laboratorio empleados en investigaciones de manera general. Algunas especies, como los roedores, adoptan aptitudes poco habituales, como que se encuentren recostados y los cambios en la apariencia del vello corporal Se han establecido además, los criterios para aplicar eutanasia en animales moribundos, entre éstos tenemos: una rápida pérdida de peso en pocos días (15 al 20 %); expansión del área de caídas de pelos; diarreas prolongadas (3 días); signos clásicos de neoplasia; signos del sistema nerviosos central como tremores y parálisis, sangramientos; orina muy descolorida; lesiones que interfieran en comer o beber (De la Torre et al, 2001).
Las declaraciones de «principios» constituyen, de hecho, una de las actividades más características de la disciplina bioética (Bueno, G, 1999). Al respecto, cabe recordar los principios rectores básicos de carácter internacional aplicables a las investigaciones con animales, elaborados por el Consejo de Organizaciones Internacionales de las Ciencias Médicas, Organización Mundial de la Salud, en el año 1985:
I. El progreso de los conocimientos biológicos y el perfeccionamiento de los medios de protección de la salud y el bienestar del hombre y de los animales obliga a hacer experimentos con animales vivos intactos de especies muy diversas.
II. Siempre que sea apropiado deberán utilizarse métodos como los basados en modelos matemáticos, simulación por computador y sistemas biológicos in vitro.
III. Sólo deberán emprenderse experimentos con animales tras ponderar debidamente si redundan en beneficio de la salud humana o animal y del progreso de los conocimientos biológicos.
IV. Los animales seleccionados para un experimento deben ser de la especie y calidad adecuadas y no exceder del número mínimo necesario para obtener resultados científicamente válidos.
V. Los investigadores y demás personal deberán tratar siempre a los animales como seres sensibles y como imperativo ético prestarles la debida atención y cuidado, evitándoles o minimizando en lo posible toda molestia, intranquilidad o dolor.
VI. Aunque aún habrá que mejorar los conocimientos sobre la percepción del dolor por los animales, los investigadores deberán suponer que cualquier procedimiento susceptible de causar dolor al ser humano también lo causará a otras especies de vertebrados.
VII. Toda manipulación de un animal que pueda causarle más que un dolor o una molestia momentáneos o mínimos deberá hacerse previa sedación, analgesia o anestesia adecuada según las prácticas veterinarias aceptadas. No deberán realizarse intervenciones dolorosas, sean quirúrgicas o de otra naturaleza, en animales paralizados con agentes químicos.
VIII. En caso de que haya que dejar en suspenso las disposiciones del artículo VII, la decisión al respecto no deberá depender únicamente de los investigadores interesados sino que habrá de tomarla un organismo de revisión adecuadamente constituido, teniendo en cuenta lo dispuesto en los artículos IV, V y VI. La suspensión del artículo VII no deberá basarse jamás en razones de enseñanza o demostración.
IX. Al final del experimento (o si procediera, en el curso del mismo) se matará sin dolor a cualquier animal que, de quedar en vida, padecería dolores graves o crónicos, trastornos, molestias o discapacidades irreversibles.
X. Habrá que mantener en las mejores condiciones de vida posibles a los animales que se vaya a destinar a fines biomédicos. Normalmente, el cuidado de los animales debe encomendarse a veterinarios expertos en la ciencia de los animales de laboratorio. En cualquier caso, deberá disponerse de atención veterinaria siempre que se necesite.
XI. El director de todo instituto o departamento que utilice animales deberá cerciorarse de que los investigadores y el personal restante tengan las calificaciones o la experiencia necesarias para realizar experimentos con animales. Deberán darse oportunidades de formación en el servicio, enseñando a los interesados a atender adecuada y humanitariamente a los animales a su cargo.

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