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Enviado por Biblio on 17/6/2008 11:11:09 (2600 Lecturas)

Autor: Beca Infante JP.
de Revista Ètica de los cuidados. 2008: 1(1).

Resumen: En este artículo se postula que responder a las necesidades espirituales de los enfermos constituye una responsabilidad profesional ineludible de todos los profesionales sanitarios. La enfermedad grave constituye para el enfermo una situación que, más allá de lo meramente orgánico, constituye una crisis espiritual. La espiritualidad se entiende como el conjunto de aspiraciones, convicciones, valores y creencias que permiten a cada persona orientar sus proyectos de vida. La definición de las necesidades espirituales del enfermo debe ser precisada por el propio enfermo, respetando así su autonomía. Los médicos y profesionales sanitarios deberían comprender globalmente la enfermedad, desde su etiología, fisiopatología y alteraciones moleculares, hasta su efecto en lo personal, social y espiritual de cada persona enferma. La responsabilidad de los profesionales sanitarios es asegurar que estas materias sean reconocidas, evaluadas y que se pongan las respuestas necesarias al alcance de los pacientes. Así, reconocer el rol de la espiritualidad de los enfermos en la crisis existencial que viven por su enfermedad, contribuye a cumplir con la misión esencial de la medicina. Incorporar la asistencia emocional y espiritual como parte de la terapéutica es una exigencia ética en la medicina del paciente crítico y en el cuidado paliativo, mediante un enfoque multidisciplinario
centrado en el cuidado hacia el paciente y su familia como una unidad.

Palabras clave: Espiritualidad, Ética, Responsabilidad.

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Enviado por Ramos on 2/6/2008 13:19:41 (5576 Lecturas)

Sergio Ramos Pozón. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Barcelona

ramospozon@hotmail.com

Definición del modelo deliberativo

Ezekiel y Linda Emanuel (1999) nos han propuesto cuatro modelos de la relación médico-paciente. Éstos son el «paternalista», el «informativo», el «interpretativo» y el «deliberativo». En esencia son modelos ideales puesto que no describen ninguna circunstancia concreta pese a señalar características básicas de la relación. Pues bien, cada uno de ellos se aplicará dependiendo de la situación clínica de la persona, como también de la fase del proceso morboso en el que se dé. Por motivos de espacio nos detendremos sólo en el «deliberativo», explicándolo mínimamente, para después exponer algunas dificultades y argumentos a favor para su aplicación en el campo de la psiquiatría.

La finalidad que tiene este modelo es ayudar al paciente a determinar y elegir, entre aquellos valores que están vinculados con su salud, aquéllos que sean los mejores, o sea, los que tengan una eficacia más probada, los que tengan menos reacciones adversas, los que tengan menos riesgos, etc. De este modo, el profesional le comunicará sobre su situación clínica, lo que conlleva a notificarle qué patología padece, como también sus posibles terapéuticas o intervenciones. Al informarle sobre su tratamiento, el médico debe de persuadirle, no imponerle, sobre cuál es la mejor opción, lo que supone comentar qué podría hacer y qué decisión es la más adecuada. Para ello, se debe de establecer un diálogo entre ambos, decidiendo de manera conjunta, concibiéndose bidireccionalmente a nivel micro.

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Enviado por Biblio on 2/6/2008 12:54:04 (1470 Lecturas)

Colloquium a Propósito de la Relevancia del Metanúmero (ΑΩX). Una Solución Metafísica.

Autor: Dr. Juan Herrera Salazar: Appointed Director del Proyecto del Centro de Bioética de la Universidad Juan Pablo II. Managua, Nicaragua.

Lic. Federico Montenegro Lorente., Prof. de Matemáticas, Estelí, Nicaragua.

Resumen: Escribimos una carta abierta de carácter reflexivo al Profesor Stephen Hawking, pidiéndole su intervención para demostrar a la comunidad científica lo inadecuado de los instrumentos QALYs, DALYs, para la valoración de los pacientes con enfermedad del motoneurón.

Continuando nuestro diálogo con el Profesor S.H., examinamos El Principio del Universo Antrópico, así enunciado en un universo abierto que nos llevó a la singularidad y a aceptar sus implicaciones metafísicas, al situar al hombre, a la persona humana, en una posición privilegiada del mismo, por eso le pedimos que desde las matemáticas nos ayude a esclarecer la relevancia del Metanúmero y exprese su propia perspectiva filosófica y ética en relación a estos estudios. El principio antrópico de manera análoga, nos justificó la observación hecha por los teólogos que lo que sucede en la tierra, que lo que existe en ella se refiere al hombre, como su centro y vértice. Gaudium Et Spes 12.

Los pacientes que padecen una enfermedad del motoneurón (Esclerosis Lateral Amiotrófica) resultan ser un paradigma no resuelto, para los ideólogos de los estudios QALYs, DALYs y estudiosos teóricos de herramientas de carga de enfermedad, que impulsan teorías científicas que justificarían por un acto “ piadoso ”, terminar la vida de una persona humana, o por motivos utilitaristas (la arbitraria alocación de recursos sanitarios), poner fin a la vida de personas que no alcanzan un nivel mínimo de calidad de vida o que se encuentran en un estado de salud, un estado de calidad de vida (-1), definido arbitrariamente y sin pruebas científicas, peor que la muerte.

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Enviado por Biblio on 16/5/2008 16:17:00 (1330 Lecturas)

de la Revista Hastings Center Report. 2008;38(3): 32-39.
Autores: Moyer VA, Calonge N. Teutsch SM, Botkin JR on behalf of the United States Preventive Services Task Force.

Resumen:
En los años 60, los programas de exploración de recién nacidos analizaban un solo pero muy serio desorden. En los últimos años, gracias al desarrollo de nuevas tecnologías de exploración, las exploraciones se han extendido; un grupo de expertos financiado por el gobierno ha recomendado estas pruebas para 29 desordenes principales y 25 desordenes secundarios. Por los estándares usados para decidir si introducir nuevos servicios preventivos de salud, la toma de decisión en la política de exploración de neonatos ha sido poco estricta.

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Enviado por Biblio on 16/5/2008 15:46:25 (1347 Lecturas)

de Revista Hastings Center Report. 2008;38(3): 23-31.
Autores: Baily MA, Murria TH.

Resumen: Al decidir que desordenes chequear en los recién nacidos debemos estar guiados por la evidencia de una efectividad real. Tener en cuenta el coste de la oportunidad, distribuir los costes y los beneficios justamente, y respetar los derechos humanos. La política actual de chequeo de recién nacidos no cumple estos requisitos.

En este artículo se exploran estos y otros aspectos éticos y políticos que derivan en debates sobre los programas públicos de exploración de recién nacidos.

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Enviado por Biblio on 16/5/2008 13:49:52 (1796 Lecturas)

de Revista Persona y Bioética. 2007;11(2):156-169.
Autor: Córdoba Palacio R.

Resumen: Partiendo de la concepción del ejercicio de la Medicina como una vocación de servicio a la persona humana, lo cual implica la permanente y voluntaria decisión de optar por la “tendencia a la ayuda” a favor del paciente, ayuda que el médico debe llevar a cabo buscando el bien pleno de quien le confía el cuidado de su existencia –la propia o la de su legítimo representado, como en el caso de los niños–, se analiza detenidamente el “momento ético religioso” que, sin restarle importancia a ninguno de los otros momentos que estructuran cada acto médico, los incluye a todos; más aún, las exigencias éticas se extienden, para el médico, hasta el momento en el cual decide su vocación, y, respecto al paciente, hasta que haga uso honesto de la atención médica. El aspecto religioso de este elemento o “momento” no hace referencia a ningún credo específico, sino a la “dimensión formal del ser personal humano”, a la “actualización del ser religado del hombre”, según el pensamiento de Zubiri.
Palabras clave: Bioética, relación médico paciente, momento ético religioso, misión fundamental del médico.

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Enviado por Biblio on 16/5/2008 13:42:22 (1600 Lecturas)

de Revista Tempos Vitales. 2007;7(2).
Autores: Díaz Agea JL, Martín Robles MR.

Resumen: La continua y creciente afluencia de inmigrantes a Europa produce cambios en la composición social que han generado y reconfigurado representaciones y discursos en el seno de la sociedad. Miedos a la invasión cultural, imaginarios en torno a la asociación de inmigración y delincuencia, hostilidades, normas que regulan la entrada y estancia, propuestas de integración y tolerancia, todo ello en torno a un hecho social de difícil manejo. La multiculturalidad es un aspecto que debemos poco a poco asimilar y las unidades de urgencias hospitalarias proporcionan un escenario privilegiado para aproximarnos como investigadores sociales al fenómeno de la atención a las personas provenientes de otros ámbitos culturales. Pretendemos comprender, por medio del análisis sociocultural, las particularidades de la población inmigrante en el acceso y uso de la urgencia hospitalaria. Así lo hemos hecho, aplicando puntualmente la técnica de observación participante que creemos pertinente para la consecución de tal tarea. Se han encontrado dificultades en el acceso y uso de un servicio de Urgencias hospitalario por parte de las personas inmigrantes con situaciones de falta de información, problemas de comunicación, estereotipos sociales, puntuales actitudes de rechazo y distintas concepciones sobre la salud y la enfermedad, así como el diferente concepto de la “Urgencia” por parte de los usuarios y los profesionales sanitarios.
Palabras clave: Inmigración, urgencias, multiculturalidad, investigación antropológica, observación participante.

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Enviado por Armando Azulay on 30/4/2008 16:33:20 (2212 Lecturas)

AUTOR: Armando Azulay Tapiero
Médico Especialista en Medicina Interna.
Master en Derecho y Bioética.
Master en Gestión para la Humanización de la Sanidad

En las últimas décadas, en el mundo desarrollado han ocurrido dos hechos que han revolucionado y hecho más compleja la actividad asistencial en lo que a la Medicina se refiere:
- El avance tecnológico que conlleva a la posibilidad de poder modificar el curso natural de la enfermedad y posponer el momento de la muerte.
- El cambio en la relación médico-paciente, que ha pasado de un modelo paternalista a un modelo en donde es fundamental la autonomía del enfermo en la toma de decisiones.
Además, en los últimos años, se está produciendo en nuestro ámbito un incremento cada vez más significativo de la inmigración, lo que da lugar a la presencia de personas con culturas, creencias, convicciones y ritos distintos, que deben respetarse, siempre que se cumpla con la legislación vigente, en condiciones de igualdad y sin favorecer la discriminación, tal y como lo suscribe la Constitución Española.
Debido a todo ello, las actividades sanitarias ante un determinado problema de salud son más complejas, ocasionan más interrogantes o dilemas, en ellas intervienen muchos puntos de vista y se implican muchos factores: el acto en si mismo, sus objetivos, sus consecuencias, los valores y las creencias del enfermo y de su familia, los valores y las intenciones de los profesionales sanitarios que intervienen, etc. Además, para complicar más la situación, conceptos como “dignidad”, “justicia” o “libertad” adquieren significados distintos dependiendo de la cultura que se trate o de los valores, creencias, proyectos o concepción de la vida y de la muerte de la persona que los considere. Estos cambios culturales se dan tanto en la población general, susceptible de enfermar, como en los profesionales sanitarios responsables de tomar decisiones a diario. En definitiva, no existe una ética común, de modo que lo que para unos puede ser lo correcto, para otros no lo es.
La bioética entrará en acción cuando aparezca la posibilidad de elegir entre dos o más opciones, que a veces podrán ser completamente contradictorias. Su objetivo consiste en buscar la forma más adecuada para tomar las decisiones correctas, es decir, cómo elegir entre lo correcto y lo incorrecto, cómo diferenciar lo que es bueno de lo que es malo y, lo que es más difícil, como escoger la opción menos mala o la más buena entre varias alternativas. Cuando entran en juego los problemas esenciales de la vida y la muerte, la responsabilidad aumenta y esta búsqueda se hace más complicada. Para encontrar la solución al problema que se plantea se debe actuar con libertad, pero no de forma empírica o intuitiva, sino con prudencia, utilizando un método adecuado y en un abordaje interdisciplinario ya que todas las ramas del saber que tienen por objeto al ser humano tienen elementos que aportar en la búsqueda de soluciones, de ahí deriva la importancia de la constitución de los Comités de Ética Asistencial en los centros hospitalarios, una de cuyas misiones será la de orientar y ayudar a los profesionales sanitarios en la solución de estos problemas. Es obvio señalar que en la búsqueda de las soluciones adquiere un valor capital las preferencias, los criterios y los valores del enfermo sobre el que se delibera, siempre que esté mentalmente capacitado o, en caso de que no lo éste, haya dispuesto unas instrucciones previas al respecto o exista una persona legitimada para representarle.
El Comité de Ética Asistencial es un órgano multidisciplinar de deliberación consultivo y de asesoramiento, con autoridad exclusivamente moral, independiente, al servicio de los profesionales y de los usuarios de los centros sanitarios, que analiza los problemas éticos que surgen en la actividad profesional, con el objetivo de mejorar la calidad asistencial y proteger los derechos de los pacientes. Las funciones que deben cumplir estos comités consisten en analizar y asesorar en las decisiones sobre los problemas éticos que se planteen en el centro, colaborar en la formación en bioética de los profesionales del hospital, donde se incluye a los miembros del comité, y proponer la elaboración de protocolos de actuación en materias conflictivas. La forma de elección de los miembros que lo componen y su perfil académico serán decisivos para cumplir con estas premisas.
Con respecto a la composición de los Comités de Ética Asistencial, es habitual y en ocasiones, como ocurre en la Comunidad Valenciana y en la Comunidad de Madrid, es obligatoria la presencia de la persona encargada de la asistencia religiosa, responsabilidad que en nuestro ámbito sólo puede ostentar un representante de la Religión Católica ya que es la única que tiene la posibilidad de designar este cargo debido a los acuerdos que mantiene el Estado, declarado constitucionalmente aconfesional aunque en algunos aspectos no lo sea, de forma exclusiva con esta confesión mayoritaria.
La deliberación en las cuestiones éticas que surgen en la asistencia sanitaria debe seguir un procedimiento adecuado y las opiniones de los miembros que componen el Comité de Ética Asistencial no deben ser meras conjeturas o monólogos sin fundamento. Se debe adoptar una postura abierta y dispuesta a ser modificada, de modo que cuando se delibera en cuestiones éticas, hay que asumir desde el principio que uno nunca tiene la certeza absoluta, que es probable que esté equivocado en sus criterios y que carece de la capacidad de contemplar la cuestión a tratar desde todos los puntos de vista.
Lo correcto y deseable sería que la solución a cualquier problema que se plantee en el seno de un Comité de Ética Asistencial, se adopte mediante un consenso, es decir, con un consentimiento o acuerdo de todas las personas que lo componen; para ello es fundamental asumir y aceptar criterios no compartidos y estar dispuesto a ceder en algunos puntos concretos.
El procedimiento de toma de decisiones debe basarse en la razón y en argumentos, no en dogmas de fe o creencias subjetivas imposibles de razonar, por lo que, ante cualquier problema que se plantee en el seno de un Comité de Ética Asistencial, la presencia de un representante de cualquier religión sólo adquiere importancia cuando es capaz de abstraerse de sus creencias y dejar de ver como absolutas verdades que sólo se sustentan en su fe; por tanto, la presencia de la persona encargada de la asistencia religiosa sólo por su condición profesional y por sus creencias firmes e inquebrantables y no por sus conocimientos en bioética, su capacidad de poder reconocer la posibilidad de estar equivocado o por su método de razonamiento con la finalidad de llegar a un consenso, no tiene sentido en un Comité de Ética Asistencial.
En cualquier proceso de deliberación, si la misión de la persona encargada de atender las necesidades espirituales consiste en representar la postura rígida que impone su religión, poco podrá aportar en el contexto del debate ético ya que, debido a su posición intransigente que debe ser bien conocida por todos, al ser impuesta por su jerarquía, nunca tendrá la opción ni aceptará la posibilidad de ceder para llegar a un consenso; por lo tanto, su opinión sólo debería ser tenida en cuenta si el enfermo sobre el que se plantea la deliberación comparte dichas creencias y asume limitarse a éstas; en este supuesto y en nuestro ámbito, el resto de los miembros del Comité de Ética Asistencial, conocedores de lo que estipula la Iglesia Católica, pero sin ninguna imposición externa que impidiese llegar a un consenso, lo tendrían en cuenta y le darían el valor justo que le corresponde en el proceso de deliberación, por lo que no sería necesaria la presencia de un representante de dicha creencia. En el supuesto de que el enfermo objeto de la deliberación compartiese unos principios distintos a los que impone la Iglesia Católica pero acordes a la legislación vigente, el criterio de esta doctrina carece de valor ya que intentar imponerlos equivaldría a ir en contra del principio ético de autonomía, lo que sería maleficente.
Las personas que intentan debatir con unas convicciones impuestas por su jerarquía, convencidas de que están perfectamente consolidadas, que no son capaces de criticarlas o de recibir críticas, que no aceptan la posibilidad de poder estar equivocadas, tendrán una gran dificultad para poder deliberar y llegar a un consenso.






Enviado por jpbeca on 23/4/2008 15:29:04 (1661 Lecturas)

Dudas al definir autoría de publicaciones en revistas científicas


Juan Pablo Beca I. y Sebastián Solar P.


La autoría de artículos publicados en revistas biomédicas constituye un mérito y un antecedente académico importante para los profesionales e investigadores. Una alta proporción de los artículos que se publican tienen múltiples autores porque son estudios multidiscipinarios, multicéntricos o por la participación específica de varios profesionales o estudiantes. Tanto el hecho de ser autor o co-autor, como su orden en la publicación tienen significación en la forma en la cual son después citados, correspondiendo el mérito académico principal al primer autor. Sin embargo, aún cuando todos reconocen que la autoría y el orden en que figuran los co-autores tienen importancia, con cierta frecuencia surgen dudas, y a veces conflictos, en cuanto a la forma correcta de definir las autorías. Por tal razón las instrucciones que las revistas dan a los autores de los artículos se refieren explícitamente a esta materia, adecuándose en general al criterio establecido por consenso de editores de las principales revistas, conocido como el grupo Vancouver (1).

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Enviado por Ramos on 23/4/2008 15:24:54 (3282 Lecturas)

El consentimiento informado en la esquizofrenia

Sergio Ramos Pozón. Licenciado en Filosofía. Universidad de Barcelona
ramospozon@hotmail.com

Resumen

El consentimiento informado en la práctica médica debe de ser obligatorio tanto por motivos legales como morales, debiéndose de informar de un modo claro y detallado la terapéutica y sus alternativas, así como los riesgos y beneficios de ésta, para que el paciente, conjuntamente con el facultativo, evalúe cuál es la mejor alternativa. No obstante, no siempre es tan sencillo, de modo que se tiene que confirmar la capacidad y competencia del paciente para ver si actúa o no de una manera autónoma, y más si tenemos en cuenta que son personas con esquizofrenia

Como la etiología de la esquizofrenia tiene un carácter «bio-psico-social», pensamos que la terapéutica debe de ser farmacológica y psicológica, de ahí que el consentimiento informado tenga que ser múltiple. Además, éste tiene que estar dispuesto a cambios, debido a una posible exacerbación o recuperación de la persona a lo largo del tratamiento que dará lugar a una modificación de la terapia.

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