Mg Liliana Ponti
Mg Ludmila Perepelycia
Resumen
En este trabajo, forma parte de una investigación del Programa Interdisciplinario de Bioética para la Región, de la Universidad Nacional de Rosario. Argentina
Se intenta definir desde el concepto de salud, los factores que influyen en el estado de bienestar de los individuos, en las áreas de lo personal y lo comunitario, agrupando y organizando para su comprensión a los factores determinantes de la salud.
La estrategia de los “Municipios saludables” de la OMS es una de las manifestaciones más visibles en la participación democrática en la práctica real de la salud pública y el rol de la enfermera debe encauzarse en trabajar a partir de estrategias locales participativas, para permitir que cada municipio desarrolle un perfil propia relacionado con las necesidades y características de la población.
Descriptores:
Salud. Determinantes de salud. Enfermería.
Autor: Fernández Ramírez, Silvia Adela
De la Revista BIOÉTICA Revista del Centro de Bioética Juan Pablo II (Cuba). 2009; 9 (2): 23-25.
Resumen: Se intenta establecer una relación entre los principios bioéticos y las pautas para el cuidado del cuidador de la persona enferma de Alzheimer, quien como ser humano que es, merece toda dignidad y respeto. Se define esta enfermedad, se describe la figura del cuidador, cómo debe humanizarse el cuidado, la ética del auto-cuidado, cómo cambiar actitudes negativas y adquirir capacidades adecuadas. Se propone un “ Decálogo al cuidador” que le permite al mismo, en breve tiempo y con un enfoque bioético, autocuidarse desde el inicio hasta el fin de su hermosa y humana tarea.
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Publicado en
Cuadernos de Bioética. 2009;20(70):453-469.
Autor: Pastor García, Luis Miguel
El presente artículo pretende estudiar la relación que existe entre las ciencias positivas, en concreto las biomédicas, y la elaboración del discurso bioético. Principalmente se aborda la cuestión de si la bioética requiere del dato biomédico para su adecuada elaboración y hasta que punto ese dato es determinante en el discurso bioético. También se analiza cuales serían los criterios que deberían regir las relaciones entre el ámbito estrictamente biomédico y el bioético. Previamente se realiza un breve estudio sobre la racionalidad científi ca y el grado de verdad que pueden alcanzar las ciencias empíricas llegando a la onclusión de que para determinarlo es necesario partir de una teoría del conocimiento. Desde lo que hemos denominado realismo seológico, hemos valorado el tipo de racionalidad que poseen las ciencias biomédicas, pasando a proponer después, desde esta racionalidad, la relación que tiene que existir entre la evidencia biomédica y la elaboración de la bioética. Concluimos afirmando que la bioética necesita de la ciencia biomédica para poder desarrollarse adecuadamente como ciencia, pero al mismo tiempo, esto no significa que la bioética se reduzca a la ciencia biomédica o que se derive de ella. En la construcción de la bioética el dato biomédico es necesario pero no sufi ciente; es condicionante de la solución del problema o conflicto estudiado pero, para solucionarlo, se requiere que éste se integre en un razonamiento de carácter eminentemente ético.
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Autor: Alejandro Díaz García.
Teólogo. Licenciado en Teología Moral. Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Magíster en bioética. Universidad El Bosque. Correo electrónico: moralejo74@yahoo.com
Publicado en Revista Colombiana de Bioética.
Resumen: El presente trabajo se enmarca en el contexto de la fundamentación de la bioética y tiene por objetivo determinar la posibilidad, alcance y límites de la aplicación de la teoría moral conocida como ética de la virtud al marco teórico y metodológico de la bioética. Después de evidenciar las razones que han permitido la reincorporación del discurso acerca de la virtud en la filosofía moral contemporánea y de señalar los principales rasgos de esta teoría moral, se mostrará su influencia en los campos donde se desarrollan las reflexiones y prácticas de la bioética, particularmente en el campo de la ética médica. Una reflexión posterior permitirá afirmar el valor complementario de la ética de la virtud a las fundamentaciones deontológica y utilitarista de la bioética y señalará la necesidad de pensar los hechos morales en términos de finalidad, de tomar en cuenta todos los elementos que componen la complejidad moral y de promover la excelencia a favor de la vida como los principales aportes de la integración del paradigma de las virtudes al discurso bioético. Palabras clave: Ética de la virtud, ética médica, fundamentos de la bioética Introducción El presente estudio se enmarca dentro de la cuestión acerca de la fundamentación de la bioética. La cuestión consiste en la necesidad que ha tenido la bioética de ir configurando un modelo teórico que justifique sus categorías y argumentaciones, y una metodología que le permita valorar éticamente las situaciones y aventurar respuestas. Desde sus comienzos, las investigaciones, discursos y prácticas que constituyen la bioética han mantenido una actitud de apertura a todo aquello que pueda constituir un instrumento válido tanto para la teoría como para la praxis, sin parcializarse por un solo modelo ni encasillarse en un único método para definir sus conclusiones. En este sentido la pregunta ¿cuál ética para la bioética?, sigue vigente. La respuesta a esta pregunta implica sopesar las teorías morales, saber qué aceptar de ellas y demarcar el campo de su acción. Aun cuando no sea posible uniformar la bioética con una sola teoría moral, la adopción de una o varias teorías morales no puede menospreciar la verificación, la confrontación y la revisión. Rastrear cómo y hasta dónde las teorías morales han influenciado la bioética, sus aciertos y limitaciones, es una tarea necesaria y ha terminado siendo una cuestión problemática.
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Autor: Lecaros JA.
Publicado en: Bioètica & Debat. 2008;14(54):22-25.
La ética medioambiental se define, en buena medida, en oposición a los argumentos de las éticas antropocéntricas. Estas últimas niegan la necesidad de una nueva ética porque postulan que la ética tiene que ver sólo con los intereses humanos y no es posible fundamentar racionalmente la idea de valor intrínseco en la naturaleza. La ética medioambiental argumenta que éste es un prejuicio histórico que se debe modificar por el bien de la humanidad futura, bien que es solidario con el bien de la naturaleza.
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Autor: López Martínez, Manuel.
De RevistaBIOÉTICA Revista del Centro de Bioética Juan Pablo II (Cuba). 2009; 9 (1): 24-27.
El Dr. Alexis Carrell (1873-1944) en su ensayo titulado “Reflexiones sobre el Comportamiento de la Vida”, nos dejó esta recomendación: “Poca observación y mucho razonamiento nos conduce al error; poco razonamiento y mucha observación nos acerca a la verdad”. Desde los mismos albores de la existencia humana, la palabra devino el primer y más importante medio de comunicación, como envoltura material del pensamiento. Por otra parte, la gestualidad, los sonidos pobremente articulados o los producidos con distintos instrumentos fueron las primeras vías de interrelación en el proceso de humanización, estos continúan estando presentes en el complejo proceso de la comunicación humana. La comunicación es una forma de relación interpersonal en el proceso de la actividad cotidiana. Comprende el intercambio de informes sobre la realidad, es parte inseparable del ser social y medio de formación y funcionamiento de la conciencia individual y social. Esto implica la organización de la interacción de las personas, la trasmisión de experiencias y la aparición y satisfacción de necesidades espirituales; para decirlo de forma simplificada, no es más que la transmisión entre dos personas, de información sobre el medio que las rodea o sobre ellos mismos. La práctica clínica, desde sus orígenes, ha estado muy estrechamente vinculada a la comunicación interpersonal y al desarrollo de habilidades.
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DEFENSA DE ARMINDA.
Como todo país en vías de desarrollo, nos falta muchas cosas por trabajar, mejorar y sanear: tenemos la calidad de vida de las poblaciones subdesarrolladas, los derechos humanos, el desarrollo humano, etc. Para esto debe aumentarse la inversión y a la vez debe trabajarse con el resto de sectores tanto a nivel político, social, cultural, económico, educativo.
Para este trabajo la ciudadanía debe ser incorporada en el proceso de determinación de las prioridades en salud y como voz activa en los debates locales regionales, nacionales sobre las acciones que se desarrollen en su colectividad.
Para esto la ciencia y la tecnología deben ser usados para el aumento de la capacidad productiva y la eliminación de la pobreza que es una de las causas.
Autor: Ortiz Llueca, Eduardo
de la revista Cuadernos de Bioética. 2008;19(3).
Resumen:El artículo muestra algunas de las contradicciones y consecuencias contraintuitivas, que se siguen de los compromisos ontológicos y éticos de que dependen el consecuencialismo de Peter Singer y su concepción de la persona.
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Autora: Elisa A. Dibarbora, filósofa, doctora de la Universidad Nacional de Rosario, mención en bioética. Profesora adjunta de la Facultad de Derecho e investigadora independiente del Consejo de Investigaciones de la UNR.
elidibar@gmail.com
Ética
“En el lenguaje filosófico general, se usa hoy ethos para aludir al conjunto de actitudes, convicciones, creencias morales y formas de conductas, sea de una persona individual o de un grupo social, o étnico, etc.
Como vemos ethos es el término técnico para referirnos a la ética, a la reflexión sobre la conducta humana desde la perspectiva del bien y del mal.
Técnica De la palabra Techne derivan tanto técnica como tecnología. En algunos contextos aparecen como sinónimos, sin embargo podemos definir a la tecnología como el conjunto de técnicas, de reglas procedimentales cuyo objetivo está predeterminado en función de su eficacia para resolver problemas y /o hacer mas confortable la vida cotidiana de los seres humanos.
La tecnología aparece como la aplicación práctica de la ciencia, entendida ésta como un conjunto de conocimientos metódicos y sistemáticos que pueden ser generalizables y trasmitidos con un lenguaje preciso y diversificado de acuerdo al sector de la realidad que tome como objeto de estudio.
TECNOETICA
Tanto la ciencia como la tecnología sólo pueden estudiarse dentro del contexto social en el que se manifiestan; ya que sus desarrollos han modificado esencialmente la relación de los seres humanos con el medio ambiente y la interacción con sus congéneres. La sinergia de estos factores: fenómenos naturales y acciones sociales se ve reflejada en la creciente complejidad y los efectos adversos inesperados que las innovaciones tecnológicas producen y que exceden la capacidad de previsión de los científicos.
“Los científicos, demasiado ocupados en sus tareas de investigación y experimentación, demasiado urgidos por los empresarios que financian esas tareas, y, ahora, además, fascinados, maravillados ante las inmensas posibilidades inéditas con que se encuentran, no tienen tiempo ni tampoco muchas ganas, de ponerse a calcular los riesgos que todo esto implica para la salud y el medio ambiente. (…)No es que ignoren los riesgos implícitos en lo que hacen, sino que sus tareas se han vuelto demasiado específicas; sienten que no pueden ocuparse de todo. A todas luces emerge la necesidad de un control externo a la propia comunidad tecnocientífica, un límite moral a la ya infinita gama de posibilidades tecnológicas. Introducir como componente fundamental la reflexión ética con el mismo grado de importancia con que se dirimen las cuestiones epistemológicas. Promover el reconocimiento de los factores sociales y culturales en los que se manifiesta el conocimiento científico y que modificarán sustancialmente la vida de las personas.
El ejemplo típico lo tenemos en la mayoría de los jóvenes, para quienes la posesión de determinados productos tecnológicos deja de estar en el orden del tener y pasa al orden del ser, como elemento que configura la propia identidad. Esto sucede, generalmente, en forma sutil e inadvertida. Lo natural y lo artificial aparecen como una unidad de mutua interdependencia. La elección de determinadas tecnologías puede llegar a establecer la percepción que tenemos de nosotros mismos como individuos y condicionar nuestras relaciones sociales. “La consideración de cuestiones sociales y morales de una práctica científico-tecnológica particular puede revertir más importancia que cualquier detalle de contrastación científica.”
Autor: Pastor García, Luis Miguel
de la revista Cuadernos de Bioética. 2008;19 (3).
Resumen: En el ambiente cultural español es muy usual afirmar que el poseer creencias religiosas dificulta la tarea de estudiar, investigar y enseñar bioética. Según ellos se perdería la neutralidad, se estaría tentado a imponer a otros el propio credo y se dificultaría la búsqueda de consenso tan necesario en esta disciplina. En el desarrollo de este artículo se analizan estas dificultades. Para la primera se considera que es una falacia que pretende descalificar a ciertas personas para que no participen en el debate bioético cuando no hay ningún sujeto para el dialogo que no esté condicionado por sus creencias, sus increencias o su agnosticismo. Aceptar este argumento supondría una táctica para imponer la propia postura anulando al otro, con una merma en el pluralismo bioético. Además, la mera descalificación haría fracasar el dialogo bioético que debe basarse en que cada cual pueda expresar racionalmente su postura, y los demás puedan analizarla, no siendo rechazada a priori, por su procedencia. En cuanto a la segunda dificultad hay que decir que mientras las creencias sean religiosas, ateas o agnósticas, sean expresadas a través de una elaboración razonada a la cual pueda acceder el interlocutor no deberían ser rechazadas, sino más bien atendidas en lo que tienen de aportación al debate intelectual. Por ultimo, respecto a la tercera, el diagnostico ético elaborado y deducido desde fuentes estrictamente religiosas, puede mostrar intuiciones morales básicas niversales que ayuden al discurso racional de la bioética sin que esto produzca confusión o desunión entre los deliberantes bioéticos. Finalmente el trabajo analiza las relaciones entre bioética de máximos, mínimos y religión, haciendo hincapié en que esta última y en concreto la cristiana, por su esfuerzo racional para hacer más inteligible lo humano es un antidoto frente al pensamiento débil que limita
el quehacer bioético.
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